martes, 21 de enero de 2020

Actividades de repaso sobre los sintagmas y las categorías gramaticales



El déjà vu es un truco del cerebro y no predice el futuro
La sensación de haber vivido algo antes, o déjà vu, no es un fenómeno paranormal y tiene su explicación científica

“Esto ya lo he vivido antes”. ¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de recordar situaciones que no se habían producido anteriormente? El déjà vu, o paramnesia, es un fenómeno tan sorprendente que muchas personas lo achacan incluso a reminiscencias de vidas anteriores. Sin embargo, los científicos trabajan para desentrañar sus secretos y explicarlos desde la lógica.
Anne Cleary es una investigadora de la Universidad Estatal de Colorado que lleva años estudiando el déjà vu para demostrar que se trata de un fenómeno relacionado con la memoria. Sucede cuando una persona se encuentra en una situación muy similar a otra que ya conoce, pero que no consigue recordar con precisión. Por ejemplo, Cleary y sus colaboradores han demostrado que el déjà vu puede producirse cuando estamos en un escenario espacialmente similar a otro en el que hemos estado previamente.
No podemos recordar la escena pasada, pero nuestro cerebro reconoce la similitud entre ambas”, explica la investigadora. “Esto nos hace tener la inquietante sensación de que hemos estado allí antes, pero no podemos precisar cuándo o por qué”.
Esta especie de cortocircuito cerebral es un caso de lo que los investigadores conocen como “fenómenos de metamemoria”. Otro ejemplo sería la sensación de tener algo “en la punta de la lengua”, o lo que nos sucede cuando una cara nos suena pero no podemos ponerla en contexto.
Cuando la investigadora comenzó a publicar sus trabajos sobre el fenómeno del déjà vu le llovieron las críticas. Mucha gente le decía que estaba equivocadaque el déjà vu no era solo un recuerdo, pues otra de las características de este suceso es la sensación de saber lo que va a suceder a continuación.
¿Realmente el déjà vu nos permite predecir el futuro? Convencida de que no estamos ante un fenómeno paranormal, Cleary se propuso demostrarlo científicamente y acaba de publicar sus conclusiones en la revista científica Psychological Science. En este artículo detalla cómo ella y su equipo consiguieron recrear el fenómeno del déjà vu  para examinar la sensación de premonición que produce. De acuerdo con los resultados, los participantes no eran más capaces de predecir el futuro cuando experimentaban un déjà vu que cuando intentaban adivinar algo a ciegas. Pero, durante el déjà vu, realmente sentían que podían hacerlo.
Para demostrarlo, la científica empleó escenarios virtuales recreados con el videojuego de “Los Sims”. Se trataba de escenas distintas (un depósito de chatarra, un jardín), pero con una disposición espacial similar. En trabajos previos, su equipo ya había sido capaz de recrear la sensación de déjà vu con el uso de estos escenarios. Ahora, fueron un paso más y mostraron a los participantes una especie de recorrido con una serie de giros por los escenarios virtuales.
Al cambiar a un escenario espacialmente similar, los investigadores inducían la sensación de déjà vu  en los participantes. En el último momento, el recorrido se cortaba y los voluntarios debían intentar predecir hacia dónde se produciría el siguiente giro.
Como era de esperar, las personas que experimentaron un déjà vu no tuvieron más probabilidad que otras de acertar en su predicción, sin embargo todas sintieron, mientras tenían el déjà vu, que sí que eran capaces de hacerlo. En resumen: el déjà vu no nos ayuda a predecir el futuro, pero nos produce el sentimiento de que sí que podemos.  
En la actualidad, Cleary y su equipo están llevando a cabo una serie de experimentos para investigar más a fondo esta sensación. En concreto quieren saber si las personas experimentan un sesgo retrospectivo, es decir, si siguen convencidas de que sabían lo que iba a suceder incluso después de los hechos (y se demuestre que no eran capaces de predecir el futuro).
“Creo que el motivo por el que la gente cree en teorías metafísicas sobre el déjà vu son estas experiencias misteriosas y subjetivas”, razona la investigadora. “Incluso científicos que no creen en vidas pasadas me han llegado a pedir, con la boca pequeña, una explicación a esta sensación. La gente busca explicaciones en diferentes lugares, y si eres científico, necesitas la explicación lógica a estas experiencias realmente extrañas”.

1.      Analiza los sintagmas subrayados.

2.      (Solo si necesitas repasar las categorías gramaticales). Analiza morfológicamente las palabras señaladas en negrita: categoría gramatical, género, número y descomposición en morfemas. Indica, además, cómo son tales palabras según su formación (simples, derivadas, compuestas o parasintéticas).

3.      (Solo si necesitas repasar las categorías gramaticales). Identifica en el texto varios ejemplos (cuatro o cinco) de cada categoría gramatical distintos a los trabajados en la actividad anterior. ¿Hay alguna categoría de la que no logres encontrar ejemplos? En caso afirmativo, explica a qué crees que puede deberse esta ausencia.

4.      Crea sintagmas con la siguiente estructura:
a)      SAdv (modificador +núcleo)
b)      SN (Det. +núcleo +Adyacente)
c)      Construcción Preposicional (enlace +término/SN)
d)      SAdj (Modificador +núcleo +Construcción preposicional)

5.      ¿Alguna vez has experimentado un dejà vù? Cuenta tu experiencia intentando incluir en la respuesta las nueve categorías gramaticales en el menor número posible de palabras.



domingo, 24 de noviembre de 2019

Para practicar los mecanismos de cohesión...¿sabrías indicar qué mecanismos se esconden bajo las palabras señaladas en el texto?

LOTERÍA (SUSANA FORTES, EL PAÍS)

Ocurrió la semana pasada a la puerta de un colegio, hora de salida. Ya se imaginan el griterío. Los de preescolar con sus babis de cuadritos por debajo del anorak y sus coronas de cartulina, corriendo a abrazarse a las faldas de su madre, los mayores dándole patadas a un balón en la plaza. Otros volviendo a casa con la mochila al hombro, solos o en grupos de chicos y chicas, muy autónomos ellos, con ese aire preadolescente de querer hacerse notar, pisando fuerte, metiéndose unos con otros, forjando sin saberlo las amistades y los enemigos irremplazables del futuro, como hemos hecho todos. Una tarde luminosa, como les digo, de esas que confirman o salvan un día. Los escaparates adornados con nieve de Navidad, gente sonriente que se mueve por la calle como si la prima de riesgo fuera una cosa lejana que solo existe en los periódicos, música de villancicos, todo un poco cierto y un poco falso como en los anuncios de lotería. Y fue entonces cuando la vi.
(*) Tendría siete u ocho años. Rubia, flacucha. Con flequillo y pelo corto. (*) Estaba sentada en un banco de la plaza con un libro abierto sobre la falda. (*) Leía ajena al griterío, con una concentración extraordinaria, la cabeza inclinada, siguiendo la lectura con el dedo índice, para no saltarse de renglón, pasando las páginas como si en ello le fuera la vida. Daba la impresión de que aquel territorio lo había conquistando ella sola palmo a palmo, sin ayuda de nadie. Enternecedoramente pequeña y obstinada con su anorak azul marino y la merienda intacta en el envoltorio de papel albal. A salvo en su trinchera como un soldado rebelde que no está dispuesto a rendirse.
Observándola casi pude sentir el olor de las páginas impresas, la tinta fresca, la limpieza de las ilustraciones. Todo regresó a mi memoria de golpe, una puerta abierta al patio de atrás de otro colegio, y yo misma otra vez allí de uniforme, sentada en un peldaño de las escaleras, deslizándome a lo Jim Hawkins por el cabo que llevaba desde la verja de hierro de la entrada hasta el territorio libre de las islas perdidas para convertirme en todos los personajes de los libros que leía: Josephine March en Mujercitas, Mowgly, la hermana mayor de los Hollyster, una princesa cheyenne, Alicia en el país de las Maravillas... y fue por ese camino como una tarde de temporal acabé encontrándome, cara a cara, con el marinero de mi primera novelaQuerido Corto Maltés.
Todo eso pensaba mientras miraba a la cría, cuando de pronto ella levantó la cabeza y me vio. No debió hacerle gracia sentirse observada, así que bajó de nuevo la vista, ignorándome como a una intrusa. Aquella apache bajita con cara de pocos amigos sabía mantener a raya al enemigo. Una niña con suerte, pensé. Ojalá ese libro un día la salve de las hostilidades del mundo, como me salvó a , y en las horas bajas (*) le caliente el corazón. De cosas tan simples depende, al fin y al cabo, la suerte. La mejor lotería.

Descomposición morfológica. Practica la división en morfemas con las siguientes palabras


  • Empuñar

  • Intratable

  • Enamorar

  • Sietemesino

  • Comunicación

  • Quinceañero

  • Inmorales

  • Lengüetazos

  • Hojas

  • Psicología

  • Aguanieve

  • Descorazonar

  • Desinterés

  • Claustrofobia

  • Salvavidas

  • Invalidez

  • Clasificación

  • Patriotismo

  • Desnacionalizar 

  • Atardecer

  • Irreales

  • Niñez

  • Transformación

  • Aterrizar

El cuarto de atrás, Carmen Martín Gaite. Notas generales

https://view.genial.ly/6081c9934665500da5d1db51/interactive-content-el-cuarto-de-atras